Por Yáscara López
La custodia de Ricardito, luego de que sus papás murieran en un accidente automovilístico, se definió en alrededor de 45 minutos en el primer juicio oral en materia familia, simulado por el Tribunal Superior de Justicia del DF (TSJDF).
El presidente del TSJDF, Édgar Elías Azar, informó que dicho juicio fue basado en un caso real que tardó en resolverse año y medio.
Explicó que para que arranquen los juicios familiares orales en el Distrito Federal hacen falta reformas al Código Procesal Civil, para que otorguen ciertas facultades a los jueces en materia de oralidad.
Las reformas, agregó, también permitirán darle valor probatorio a los videos y audios, así como agilizar las videocopias de cada juicio.
“El Tribunal está preparado para los juicios orales en materia familiar, sólo hacen falta algunas reformas, que los jueces cobren confianza y seguridad. Este juicio es real, los jueces no están leyendo ni actuando, están improvisando, y lo interesante es que conozcan de casos que normalmente puedan tener.
“Sólo esperamos tres o cuatro reformas a algunos artículos al Código Procesal Civil, y que se hable de recursos para poder modificar toda la infraestructura de los juicios; sin embargo, creo que hay mucho interés para que esto arranque pronto”, señaló Elías Azar.
La simulación se realizó en la Sala de Presidentes, María Lavalle Urbina, ubicada en la sede de los Juzgados Familiares en Plaza Juárez, en la Colonia Centro, en la Delegación Cuauhtémoc.
En el juicio, agentes del Ministerio Público, defensores de oficio y el Juez Familiar, Juan Tapia, presentaron pruebas y argumentos orales, lo que permitió que el juzgador pudiera decidir cuál de las dos partes se quedaría con la custodia de Ricardito.
Empleados del TSJDF jugaron el rol de testigos, como los abuelos paternos y maternos del niño, e incluso un familiar que habló sobre el trato que le daban sus tutores al pequeño.
Los testigos tuvieron que aportar pruebas verbales y someterse a cuestionamientos de la defensa de las dos partes, hasta que el impartidor de justicia, ataviado con su toga, dictó la sentencia.
“Este juicio se tardó en solucionar año y medio, con la oralidad se agilizaron los tiempos y damos mayor transparencia, lo que se pretende es dar a conocer que los jueces están preparados para iniciar con esta nueva reforma, que aunque todavía no nos obliga, ya podemos retomarla”, explicó Elías Azar.
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